Etiqueta: coste de vida

  • Cuando la política te sube el café sin avisar

    Te levantas, vas al bar o a la máquina de siempre… y el café cuesta 10 céntimos más. No es una tragedia, pero fastidia. Sobre todo porque nadie te ha avisado, nadie te lo ha explicado.


    Y lo más curioso: no es solo el café. Sube el pan, el autobús, la luz, el alquiler. Todo. Poco a poco. Como si alguien te fuera vaciando el bolsillo sin que te dieras cuenta.

    Mientras tanto, en la tele o en el Congreso, ves peleas políticas que parecen de otro planeta. Hablan de reformas, de ajustes, de “reordenaciones presupuestarias”… Y tú piensas: ¿Y esto qué tiene que ver conmigo?

    Y ahí está la clave. Porque aunque no lo veas al momento, una decisión tomada en un despacho puede terminar haciendo que a final de mes a ti te falte algo.
    No hace falta saber de economía para notarlo. Lo que se firma allá arriba acaba cayendo, como una lluvia fina, en nuestro día a día, mojándonos la factura del gas, el ticket del súper, la salud mental.

    Y no hablamos solo de dinero. Hablamos de calidad de vida. De respirar un poco más tranquilos. De dignidad.

    Este blog está para eso: para bajar a tierra lo que allá arriba suena abstracto. Para traducir titulares y leyes en cosas reales que nos afectan. Sin empujar a nadie hacia ninguna ideología. Solo para entender. Para pensar juntos.

    Porque lo que se comenta en la calle no es ninguna tontería. A veces, es lo más real que hay.

    “Todo sube menos el sueldo… y eso no lo votamos nadie.”

  • Prometen vivienda. Tú compartes piso. Algo no cuadra.

    Cada vez que hay elecciones, la palabra “vivienda” aparece como si fuera un comodín mágico. Todos prometen lo mismo: más ayudas, alquiler más justo, vivienda pública por aquí, accesos por allá.
    Y, sin embargo, aquí estás tú. Compartiendo piso con otras personas. Rezando para que el casero no suba el alquiler el mes que viene. Mirando portales inmobiliarios como si fuera un portal de ciencia ficción.

    ¿Dónde está la diferencia entre lo que prometen y lo que vivimos?

    Porque una cosa es la política y otra muy distinta, la vida.
    Ellos no paran de hablar de planes y porcentajes. Nosotros hablamos de si este mes podemos pagar el alquiler sin renunciar a comer caliente.

    Y no se trata de pedir milagros. Solo se trata de tomarse en serio lo básico. Porque la vivienda no es un lujo, ni una inversión, ni una estadística. Es una necesidad. Es la base sobre la que quieres construir tu vida. Y si esa base falla, lo demás se tambalea: la salud, la familia, el futuro.

    Lo peor es la resignación. Esa sensación de que vivir en 40 metros cuadrados con 35 años es lo normal. De que irte a vivir a 2 horas de tu trabajo es lo que toca. De que conformarse es parte del juego. Y no. No debería serlo.

    Aquí no se trata de ideologías. Se trata de dignidad.
    ¿Quién está pensando realmente en nosotros? ¿Quién está intentando que podamos vivir con algo tan básico como un techo que no te asfixie?

    “La política se mide en promesas. Nuestra vida, en metros cuadrados.”