Los últimos informes educativos, como el Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2025, dibujan una radiografía compleja del sistema español. La educación avanza en algunos frentes. Sin embargo, tropieza en otros donde lleva décadas arrastrando las mismas piedras.
Retos persistentes en la base educativa española
Uno de los problemas más señalados sigue siendo el elevado porcentaje de adultos con bajo nivel formativo. Esta es una herencia que condiciona el futuro laboral y social. En la secundaria obligatoria, las tasas de repetición se han reducido. Sin embargo, aún están muy por encima de lo que marcan nuestros vecinos europeos.
La llamada “generación del reloj de arena” también preocupa. Muchos jóvenes alcanzan estudios superiores. Sin embargo, sigue siendo débil la franja intermedia de quienes optan por la Formación Profesional de grado medio. En otros países, esta opción es motor de empleo y competitividad. A esto se suma el fenómeno de los “ninis”. Son jóvenes que ni estudian ni trabajan. Este fenómeno sigue pesando como una losa sobre nuestro sistema.

Puntos fuertes y avances significativos
No todo son sombras. España destaca en educación infantil. Las tasas de escolarización son altas desde edades tempranas. Esto la sitúa entre las más avanzadas de Europa. También en educación superior, más de la mitad de los jóvenes ya cuenta con un título universitario o equivalente. Este incremento es un salto notable respecto a hace apenas una década.
La movilidad social educativa también es un punto a favor. Cada vez más hijos de familias con bajo nivel formativo alcanzan estudios superiores. Este es un indicador de progreso que no debe perderse.
Conclusión: ¿éxito o precipicio?
El informe deja claro que España es un país de contrastes. Destaca en educación superior e infantil. Sin embargo, tropieza en secundaria, FP y abandono juvenil. La imagen es de un sistema que genera élites cada vez más preparadas. Entretanto, deja a demasiados jóvenes y adultos en la base sin opciones.
“La educación no lo es todo, pero sin educación lo demás se derrumba”, decía ya hace años Nelson Mandela.
La advertencia no puede ser más clara. Sin una base sólida, el país se encamina a una fractura social. También se enfrenta a una fractura económica.
La pregunta es inevitable: ¿Estamos construyendo un sistema sólido que prepare a los ciudadanos del mañana? ¿O seguimos atrapados en reformas parciales? Estas reformas solo tapan agujeros.
👉 ¿Qué opinas tú? ¿España avanza hacia el éxito educativo o camina hacia el precipicio?n quiebra social.

