Etiqueta: promesas incumplidas

  • Promesas Vacías: La Brecha entre la Política y la Vida Diaria

    Promesas Vacías: La Brecha entre la Política y la Vida Diaria

    Llevamos semanas viendo el mismo teatro: partidos peleándose por sillones, comisiones, pactos, vicepresidencias… lo de siempre. Mientras tanto, aquí abajo, seguimos esperando cosas más urgentes: un médico que no tarde semanas, trenes que no aparecen, alquileres que no te dejen sin ahorros, y una política migratoria que se resume en mirar para otro lado. Lo de siempre, vamos. Pero cada vez peor.

    Nos dijeron que la ley de ELA era un avance histórico. Y lo fue. Sobre el papel. Porque en la práctica, sigue sin presupuesto suficiente para ayudar a quienes más lo necesitan. Para eso no hay tiempo ni acuerdos. Para eso no hay titulares.

    Porque entre sus promesas y nuestra realidad, hay un océano.

    Eso sí, siempre hay espacio en prime time para hablar del máster de uno, el doctorado del otro o de quién pactó con quién en 2012. El famoso “y tú más”. Como si no tuvieran ya suficiente con lo que no hacen hoy.

    Se están convirtiendo en expertos en una cosa: hablar sin decir nada. Y cuanto más ruido hacen, más claro queda que no están escuchando. Porque si lo hicieran, sabrían que hay miles de personas pidiendo una vida un poco más digna, no debates vacíos ni distracciones mediáticas.

    La realidad es esta: cada día hay gente que no puede más, que cuida a familiares sin ayuda, que sobrevive con contratos de semanas, o que tiene que elegir entre pagar la factura de la luz o la comida del día.

    Y aún así, el debate nacional gira en torno al «y tú más», al zapping de culpables, al ruido por el ruido. Se nota que no cogen el metro, ni piden cita en atención primaria, ni buscan piso con un sueldo medio.

    No se trata solo de falta de gestión. Es falta de pudor.

    Porque gobernar no es ganar debates, ni repetir eslóganes vacíos. Gobernar debería ser escuchar, bajar a tierra y entender que la vida de la mayoría va por otro carril.
    Uno lleno de baches. Y retrasos.

  • De Líneas Rojas a Líneas Rosas: La Realidad Política

    De Líneas Rojas a Líneas Rosas: La Realidad Política

    Durante las campañas electorales todo son líneas rojas.
    “Con estos, jamás.”
    “Nosotros no pactamos con aquellos.”
    “Esto es innegociable.”

    Y tú, que has votado con esperanza, o simplemente con el deseo de que no todo siga igual, escuchas eso y piensas: vale, tienen principios… algo de coherencia queda.

    Pero llega el día después.
    Y empiezan los matices.
    Y las líneas rojas se vuelven líneas rosas.
    Y las promesas se transforman en “acuerdos necesarios por responsabilidad de Estado”.

    Y de repente, ves cómo los que se tiraban los trastos hace dos semanas están compartiendo ministerios.
    Y tú, desde la calle, con cara de: ¿entonces para qué aguantar todo esto?

    Pactar no es el problema. Pactar forma parte del juego democrático.
    El problema es que cada vez más, las campañas se juegan en un tono casi religioso, con juramentos que luego se violan sin pestañear.

    Y eso cansa.
    Quema.
    Desconecta.

    Porque mientras ellos se reparten sillas, tú sigues haciendo cuentas para llegar a fin de mes.
    Mientras firman pactos por arriba, tú sientes que por abajo nada cambia.
    Y así es como la gente deja de creer. No en la democracia, sino en los que la gestionan.

    Pero también hay otra parte:
    ¿Y nosotros qué?

    ¿Nos vamos a conformar con mirar, con quejarnos un rato en la sobremesa o en redes, y ya?
    ¿No va siendo hora de exigir más claridad, más rendición de cuentas, más respeto por la palabra dada?
    De dejar de votar con los ojos cerrados.
    De dejar de votar por miedo o por inercia.
    De informarnos más, de preguntar, de reclamar.

    Porque si siempre gana el “da igual, todos hacen lo mismo”, entonces sí que perdemos todos.

    Esto no va de utopías, va de mínimos: si no hay coherencia, no hay confianza. Y sin confianza, no hay democracia que funcione.

    Así que la próxima vez que te prometan algo, recuérdales:
    Te estoy escuchando. Y te lo voy a recordar.