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  • ¿Eficiencia Digital o Carga para el Ciudadano?

    ¿Eficiencia Digital o Carga para el Ciudadano?

    Vivimos en una época en la que los vehículos se conducen solos. Los algoritmos anticipan nuestros deseos y la inteligencia artificial es una realidad. Sin embargo, la interacción con la administración pública nos devuelve a una era pasada. Este contraste es sorprendente. La paradoja de la burocracia digital es innegable. La tecnología promete inmediatez y eficiencia en casi todos los aspectos de nuestra vida. Sin embargo, los trámites con la Administración nos sorprenden. Nos enfrentamos a un muro de formularios. También nos encontramos con plazos interminables. Además, nos enfrentamos a procedimientos arcaicos y ventanillas funcionando como hace treinta años.

    Imagen dividida: a la izquierda, un robot y una mujer interactuando con tecnología avanzada en una oficina moderna; a la derecha, una oficina administrativa desordenada con pilas de papeles y empleados trabajando entre estantes llenos de documentos.

    La paradoja: de la innovación a la frustración

    Hemos digitalizado documentos, pero no hemos simplificado los procesos. Los ciudadanos se enfrentan a un laberinto de procedimientos duplicados y a un lenguaje administrativo incomprensible. Cada avance tecnológico parece añadir una capa de complejidad. En lugar de eliminarla, surge una nueva plataforma. Aparece una contraseña adicional. Un formulario pide datos que el Estado ya tiene.


    ¿Eficiencia para la administración o para el ciudadano?

    La Administración insta a los ciudadanos a usar herramientas digitales. Esto lleva a una pregunta inevitable: ¿se busca realmente la eficiencia? O, ¿simplemente se traslada la carga de trabajo al usuario? Si la tecnología puede diagnosticar enfermedades, ¿por qué no puede detectar documentos duplicados y simplificar la vida de los ciudadanos?


    Un futuro burocrático más humano y eficiente

    El verdadero reto no es solo digitalizar, sino humanizar la burocracia. Esto implica reimaginar los procedimientos desde la perspectiva del ciudadano. Aprovechamos la tecnología para crear un sistema verdaderamente ágil e intuitivo. Sobre todo, debe servir a las personas, no a los procesos. La clave está en usar la innovación para liberar a los ciudadanos de las barreras burocráticas, no para construir nuevas.

    ¿Queremos una administración realmente ágil o seguiremos atados al mantra de “vuelva usted mañana”?