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  • Carreteras del siglo pasado: peajes del futuro

    Carreteras del siglo pasado: peajes del futuro

    La incesante contradicción entre las infraestructuras anticuadas y los precios actuales.

    La mayoría de los países afrontan un reto único. Tienen infraestructuras que, en algunos casos, tienen décadas de antigüedad. Algunas incluso son del siglo pasado. Estas infraestructuras coexisten con un sistema de peajes cada vez más sofisticado y caro.

    La red vial es el soporte esencial de la economía y la sociedad.  Esta paradoja la viven muchos conductores todos los días. Plantea interrogantes acerca de si es justo abonar tarifas altas. Estas tarifas son por el uso de carreteras. Estas vías no siempre satisfacen las expectativas en términos de calidad. Tampoco cumplen con la seguridad para un servicio moderno.

    ¿Por qué pagamos precios futuros por carreteras que son del pasado?

    Autopista antigua y deteriorada con asfalto agrietado y baches, con coches circulando por sus tres carriles.

    El estado de las carreteras españolas

    Gran parte de la red de autovías se construyó en los años 80 y 90. Aunque cumplen con su función, presentan problemas de mantenimiento, puntos negros y una capacidad limitada frente al aumento del tráfico.

    Los conductores lo perciben en su día a día. Hay atascos y obras interminables. Además, el asfalto ya no ofrece seguridad plena.

    La carga del mantenimiento y la inversión aplazada

    Históricamente, la modernización y el mantenimiento de las carreteras ha sido un asunto político complicado. La ausencia de un plan a largo plazo ha causado el deterioro de numerosos caminos. Muchos caminos carecen de la inversión requerida. Esto suele resultar en asfalto dañado, baches y escasa señalización. Esto contrasta con las tecnologías de peaje actuales. Estas tecnologías son cada vez más avanzadas. Ejemplos de ello son el peaje sin barreras (free-flow), la tarificación por uso o los sistemas de pago automatizados. La autopista AP-6, que une Madrid y A Coruña, es un caso de este desbalance. Esta fue una de las primeras autopistas con peaje en España. Su concesión ha sido muy debatida y criticada. Según las estimaciones de la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras (ACEX), hay un déficit de conservación. Estas estimaciones indican que existe un déficit de conservación. Este déficit asciende a más de 8.000 millones de euros. Este déficit afecta a la red viaria estatal en naciones como España. A la vez, los ingresos por peajes continúan en aumento. El volumen de negocio se expande año tras año. Es una situación que invita a pensar. Como un político famoso dijo en su momento, es inaceptable. Los ciudadanos tienen que pagar un precio de lujo por un servicio de mala calidad.

    La justificación de los peajes y la opinión de los expertos

    El Gobierno defiende que los nuevos sistemas de pago por uso son necesarios para mantener la red. También buscan hacerla sostenible. Los impuestos a los combustibles pierden peso con la llegada del coche eléctrico.

    Sin embargo, el ciudadano medio lo entiende de otra manera. “Nos cobran precios de primera por infraestructuras de segunda.” Incluso un político regional llegó a reconocer esto.

    Nadie discute que las carreteras necesitan financiación y mantenimiento constante. La cuestión es cómo se distribuye ese coste y qué calidad de servicio reciben los conductores a cambio.

    El dilema está servido: ¿es justo cargar al usuario con tarifas cada vez más altas mientras las vías no mejoran?

    ¿Qué futuro nos espera en las carreteras?

    La movilidad está en un proceso de cambio constante. La aparición de autos eléctricos y autónomos ha creado la necesidad de una red vial capaz de soportar estas innovaciones. Sin embargo, el problema de la financiación sigue existiendo. ¿Se fundamentará en el peaje por uso? ¿Se basará en la tarifa por kilómetro recorrido? ¿O se implementará un sistema de financiamiento totalmente nuevo? Los sistemas de pago se hacen más inteligentes y eficaces. Todavía existe la duda de si la inversión en seguridad vial, pavimentación y en infraestructura física irá a la par.

    ¡Ahora te toca a ti!

    ¿Has experimentado esta paradoja en tu día a día? ¿Crees que el precio de los peajes se corresponde con la calidad de las carreteras? ¿Qué crees que se debería hacer para resolver este problema?

    El debate queda abierto. Al final, la carretera no es solo un lugar por donde circular. Es un reflejo de cómo un país entiende la justicia, la inversión y las prioridades sociales.

  • Promesas Vacías: La Brecha entre la Política y la Vida Diaria

    Promesas Vacías: La Brecha entre la Política y la Vida Diaria

    Llevamos semanas viendo el mismo teatro: partidos peleándose por sillones, comisiones, pactos, vicepresidencias… lo de siempre. Mientras tanto, aquí abajo, seguimos esperando cosas más urgentes: un médico que no tarde semanas, trenes que no aparecen, alquileres que no te dejen sin ahorros, y una política migratoria que se resume en mirar para otro lado. Lo de siempre, vamos. Pero cada vez peor.

    Nos dijeron que la ley de ELA era un avance histórico. Y lo fue. Sobre el papel. Porque en la práctica, sigue sin presupuesto suficiente para ayudar a quienes más lo necesitan. Para eso no hay tiempo ni acuerdos. Para eso no hay titulares.

    Porque entre sus promesas y nuestra realidad, hay un océano.

    Eso sí, siempre hay espacio en prime time para hablar del máster de uno, el doctorado del otro o de quién pactó con quién en 2012. El famoso “y tú más”. Como si no tuvieran ya suficiente con lo que no hacen hoy.

    Se están convirtiendo en expertos en una cosa: hablar sin decir nada. Y cuanto más ruido hacen, más claro queda que no están escuchando. Porque si lo hicieran, sabrían que hay miles de personas pidiendo una vida un poco más digna, no debates vacíos ni distracciones mediáticas.

    La realidad es esta: cada día hay gente que no puede más, que cuida a familiares sin ayuda, que sobrevive con contratos de semanas, o que tiene que elegir entre pagar la factura de la luz o la comida del día.

    Y aún así, el debate nacional gira en torno al «y tú más», al zapping de culpables, al ruido por el ruido. Se nota que no cogen el metro, ni piden cita en atención primaria, ni buscan piso con un sueldo medio.

    No se trata solo de falta de gestión. Es falta de pudor.

    Porque gobernar no es ganar debates, ni repetir eslóganes vacíos. Gobernar debería ser escuchar, bajar a tierra y entender que la vida de la mayoría va por otro carril.
    Uno lleno de baches. Y retrasos.